domingo, marzo 29, 2009

Se acordarán...

Como será, que somos un pequeño puñado de vida en esta inmensidad de cosas ya orquestadas… donde nuestra participación para realizar el cambio de las cosas es casi nulo.
Como será que un dia estamos aquí y otro allá… y otro quizás ya no estemos.
Entonces, me pregunto… que harán cuando ya no este?
El mundo para nada sencillo, o en realidad quienes lo hacemos, seguirá girando y provocando el mismo caos que hasta ahora…
Porque será que pasamos inadvertidos, y sin advertir este tipo de movimientos…?
Que harán sin mi… sin vos…? sin nuestras almas tristes y débiles de amor…
…allí afuera el viento sigue soplando y yo me quedo con el sensible parpadear de ojos que hace Felipe…
Emite su “ño” mágico y tradicional evidenciando el poco sentido que tiene que gire este mundo. Su mundo, al que me subo para detenerlo.

Entro de nuevo en la ferocidad de los que juegan con el corazón en la mano, mientras miro a todo mi alrededor encerrado y con ese poquito de sangre que convidar.
Siembran el rencor a cada paso y no pueden callar ese murmullo molesto que todo lo puede.

Soplo las heridas huérfanas de ayer y mañana será otra esperanza.
Ilumino la mirada de quienes nos hablan de libertades… que mentira demuestra sus miradas, ellos que no saben lo que es la batalla.

Como encontrar ese camino de regreso a tu soledad, sin pasar por la angustia que delata tu lejanía.
No llores más con el corazón, y no busques el olvido.
Bien sabes que soy ese náufrago perdido.
Buscarás en esta ciudad dormida los sueños que tuvimos mirando a esos niños.
Mi sangre busca tu sangre y al fin brindo con su magia.
Mientras cae ese cristal roto de tanto andar… frías las narices dormidas escondiendo la angustia de lo que vendrá.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy bueno querido!!!

Abrazo. J.C.

Anónimo dijo...

si penélope hubiera leído algo... pero no. epurse muove amigo. Gracias. Victoria Arroyo

Buenaventura dijo...

...los comentarios son la llamita de seguir alimntadno este fuego... les pido que nunca se apague...
desde la trinchera...
Buenaventura