domingo, octubre 02, 2011

De esperanzas contrariadas...

Me desperté muy temprano, en un aturdimiento repentino, y me levante en seguida de la cama, ahogado por un hastió incomprensible.
Ningún sueño lo había provocado; ninguna realidad lo podría haber producido de forma peor.
Era un hastío absoluto, completo y verdadero, fundado en algo. Era algún no sé qué, que habitaba inevitablemente dentro de mi alma, era como si fuerzas desconocidas se trababan, invisibles, en una cruenta batalla en el terreno de mi ser, único ser.
Todo era producido por un autentica incógnita.

Una autentica nausea de vida entera, nació de la profundidad de mi ser.
Si, creo que no fue de los mejores despertares que se pueden tener pero fueron muy precisas aquellas sensaciones.
El profundo deseo de vivir estaba opacado en medio de un eclipse en Blanco y Negro.
Todo pareció hueco y tuve la impresión fría de que ya nada tenia solución. Como si el final ya estuviera escrito.
Otra inoportuna derrota podría estremecer mis sentidos. Temí enloquecer, no a causa del delirio, sino de la maldita realidad por la que estábamos atravesando.
Mi cuerpo era un grito latente. Mi corazón golpeaba como si háblese. Como si quisiera gritar bien fuerte ese gol que nunca llegaría.
Y ahora ¿qué?, pensé ensimismado, mientras recibía el anuncio de otra mañana de domingo. Entraba luz, mucha luz, y eso me hizo sentir que quizás hoy, si habría un buen augurio.
Esa luz era liberadora, y me extendía su mano hacia un futuro que ella, ya lo sabia cierto.
Y con la sensibilidad desbordada, cerré la puerta de casa, y salí.
Salí a perseguir el alivio que me sacará de aquella desazón.
Sentí una inmensa ternura, casi lloro, al caminar por las calles arboladas de mi barrio.
Se respiraba barrio. Se olía barrio.
Fui en busca de la seguridad que daba un perfecta victoria.
¿Y que misterios sucedieron?. Muchos.
El encuentro con el sonido del primer redoblante, las banderas flamear en los alambrados, la ansiedad de los primeros escalones, y la voz amiga de mi hermano, que me decía que trate de estar bien. No hay derrotas que duren por más cien años.









2 comentarios:

@cazdigital dijo...

La verdad contas de una manera de pincelar el paisaje con las cosas que observas que encajan donde van y no distrae la narración al contrario la complementa perfectamente muy bueno
Te felicito amigo

Buenaventura dijo...

Debo agradecerte de manera doble.
Primero por tener la voluntad de dejar un comentario cosa que no abunda; y segundo por el contenido del mismo.