martes, agosto 13, 2013

Laberinto treinta y dos...

Diarios de invierno.
Agosto. Martes 13.


Del desorden estructural de mis apuntes quiero evocar la aventura que me instala en la esperanza de viajar hacia adentro. Hacia bien adentro y si es posible en silencio.
En silencio escribo. Escribo con intención. Como arma. Con certeza. Como forma de reconocimiento. Para decirles, para decirme. 
Y así poder evitar tanta desilusión, basta con salir a la esquina y ponerse a mirar. 
Hay quien rehusó aceptar el presente para vivir en paz.
Cuando vuelva por la ultima letra todo será diferente. Ya no habrá naufragios de sinsabores, enigmas pintorescos ni caretas en alquiler.
Todo ya está dado y con el destino escrito, marcando que debemos ser protagonistas de cada caricia, de cada movimiento explorando el viaje para recobrar vida. Viviendo la mejor manera de vivir. Esquivando al mundo. Irreal y de a momentos demasiado irrelevante. Sorteando el hastío. Donde todo es imagen, algo de sonidos y mucha imprudencia. 
Esas imágenes solas no emocionan, deben ir referidas hasta el final de nuestras heridas: vida, muerte, amor, miedos, angustias, verdades y mentiras, deseos.
En fin, tenemos a la poesía qué existe como realidad mágica e independiente para desahogarnos de todas esas heridas ocasionadas por este tiempo en que llamamos: Vivir.

1 comentario:

Esteban Solivella Calonikov dijo...

Hola muy piola tu blog, estoy chusmeando un poco las almas ajenas jaj. Te dejo mis blogs por si te interesan.

http://diariozaragoza.blogspot.com.ar/ (humor politico)

http://hijosdeladecadencia.blogspot.com.ar/ (ensayos y demás.)

abrazooo.