Historia del sol.
Historia del sol: una escritura que se desdobla. “Pero el vértigo respondía a otra cosa: recobrar su memoria en la memoria de otro.” (Las pasiones alegres) Historia del sol, de Manuel Moyano Palacios, exige, te pega y te invita. Lo hace a través de una escritura singular, construida frase por frase y sostenida en párrafos compactos. En el interior del texto no hay vorágine: hay pausas, juego y pase entre líneas. Afuera, el calor de la Córdoba seca del verano. De la falta de recursos. De un país que naufraga. Hay asombro, agobio e incomodidad: una incomodidad nazi que sobrevuela el oído del lector mientras avanza en la lectura. Hay distintas capas de escritura en el texto, como el fondo de la casa del vecino alemán: un lugar donde algo permanece oculto y los espacios parecen contener otros espacios. Ahí entre pastos crecidos, chapas y olvidos se encuentran y se desdoblan los Miguel P. en dos Migueles. O en más. ¿Quién sabe? “Miguel se acercó al otro Miguel. Sus brazos rodearo...