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Mostrando entradas de junio, 2012
Q uiero: …un palacio en las tierras altas (con fantasmas y todo) un helicóptero sin piloto; un campo entre ríos; caballos; y dos perros fieles. Un velero, saber navegar; que me quieras un par de días más (o siempre) Emborracharme en tus despedidas; tocar los tambores y que broten las musas sin dolor; llorar sin vergüenza; y saber de mis amigos; saber que todos duermen bien. Que me beses todas las mañanas; pan tostado y café; que no se muera el cine; y saber escribir en latín. Conocer Itaca, aburrirnos de Europa; saber todo lo que nunca voy a saber; re escribir todos los días; poder dormir para soñar; que mi hermano se ría mas; y jugarnos la vida en una vuelta de ruleta. Pelearnos por el club de nuestros amores... Y brindar por el barrio de pie. Dejar que vueles, sin llorar; a los enanos de mi corazón, todo... y todo lo demás que me olvido de recordar... Siempre. ... también.

Laberinto Veintitrés: Todo puede cambiar...

Aquella tarde Joaquín opto por tomarse el tren y dejar el auto a dos cuadras de la estacion. El dia pintaba bravo, complicado, con muchos cortes, actos y contra actos. El transito hacia ya un tiempo estaba muy complicado, insoportable. Se envejecía años cada vez que se trasladaba. Una fina garúa incomoda comenzo a caer. La ventana de su lado no se podía cerrar y las pequeñas gotas que se colaban empezaron a fastidiarlo. El viaje lo hizo sumergido en la lectura. No podía despegarse de Ley de la Ferocidad. Atrapado por las feroces idas y vueltas de Gabriel haciendo de las suyas por aquellas paginas. Por aquellas vidas. Pensó no bajarse en donde siempre sino que decidio seguir hasta donde le de la gana.  Se decidio por ir y no por llegar. La lluvia comenzaba a ser mas furiosa al igual que su necesidad de distracción. La vida debe ser de otra manera, penso: Hay que vivirla como si mañana fueramos a morir. Que harias...