Entradas

Laberinto nueve: Seis grados de razón.

La musica en inglés en el frío otoño sin vientos ni cuentos desarma el sexto sentido de la duda. Falta menos. Una vela blanca transforma las tazas sucias en espectros de la quinta avenida. Todos en la cocina lejana, muy lejos, lejísimos, casi inmateriales; escucho los rumores y alguna palabra suelta que trae el viento. Alguien duerme cerca de mí y ni se entera de que el cuarto se desvanece. La que duerme se despierta, se levanta, da vuelta el dolor de la que llora en inglés y desaparece antes que cuente tres. ¿Por qué? ¿Cuándo? ¿Cómo? Pienso... un segundo se abre y me contesta. El último atardecer en el mar, un sexto sentido en la quinta avenida, un cuarto y nosotros tres. En un segundo el atardecer se desangra y llena mis ojos de rojo verdemar. Me voy a dormir pero no quiero cerrar los ojos, veo venir la lágrima falaz, huelo la sal., me aflojo y la dejo salir, ahí va, ya puedo dormir. Ni tan loco ni tan curado (ahora es de día). No dormí nada, el cuerpo se cansó con el sol de la mañan...

Tempestades

Los primeros ataques, son furtivos, como venidos de no se sabe donde... son quizas sintomas de una tempestad indecisa, irresoluta y delirante que se instala durante un largo tiempo. se multiplica en el interior mismo de la incredulidad. Es el cominezo de cierta hilaridad absurda e irresistible, y ante tus ojos canallesca. Te estremece y parece ser que no tiene fin y se apodera casi por completo de vos, de nosotros... Comparte la lucha con la ansiedad y la alegria inmotivada de lo que sos, de lo que sentis. Tu desazon se reproduce con frecuencia y se alterna con intervalos de estupor, durante los cuales luchas en vano, con tratar de despertar. Las palabras mas sencillas, las ideas mas triviales adquiern un aspecto extravagante y optas furioso, por salir corriendo. Semejanzas incongruentes se bañan de lugares donde ya te perdiste; juegos de palabras interminables brotan dolorosas en forma de cosquilleo de tu cansada cabeza... Y otra vez el demonio sutil invadió tu espectro y ya es inutil...

¿A dónde debo ir?

Si te encuentro furiosa besando al dolor. Y mis palabras se hunden profundas en la mentira de la realidad. No escuchas mi dolor. No huyas de mi espanto. Ni mis destellos azules de madrugada. Tu susurro me rapta del olvido, y leo en tu mirada el réquiem de lo irresoluto. A donde debo ir. Mientras la duérmela vigilia de mis ojos de muestran el rumbo desconocido. Un vacio maldito atormentó el silencio desnudo. Salto la rayuela de tu voluntad y no pude llegar al cielo, la valentía circula por tus venas al ritmo misterioso de la vida en un vaso de ron. Y todo fue, Pasó… Nunca volvió. Me escondieron la imaginación. De chiquitito sabia que por ese árbol Algún dia llegaría a las estrellas… a tus estrellas... y ahí sí, entendí Adonde ir.

Almas... sin alma

Existen varias clases de almas y seres sufrientes. Están aquellos que padecen por abundancia de vida, desean un arte dionisíaco y comprenden al mismo tiempo la vida en forma trágica. Están por otro lado los que sufren la vida empobrecida, para quienes el arte y el conocimiento son silencio, entrega personal o, a la inversa, borrachera, crispación, estupor y delirio… y hasta en algunos de manera incesante. Pero también están aquellas almas, las que bañan la realidad con el suspiro que les regala el arte, ellas como amantes de lo delicado, le temen a la rabia que propone la calma y lo dejan todo por la causa de la libertad. Los artistas y los políticos, que también son tiranos, irreverentes e insensibles, se complacen mediocremente en forzar la his­toria para que esta parezca una preparación y una escalera que nos lleve ante ellos. Como si soportarán más fácilmente la mala con­ciencia que la mala reputación. Y para diferenciarse existen los alma-pensador, ellas saben conside...

Se acordarán...

Como será, que somos un pequeño puñado de vida en esta inmensidad de cosas ya orquestadas… donde nuestra participación para realizar el cambio de las cosas es casi nulo. Como será que un dia estamos aquí y otro allá… y otro quizás ya no estemos. Entonces, me pregunto… que harán cuando ya no este? El mundo para nada sencillo, o en realidad quienes lo hacemos, seguirá girando y provocando el mismo caos que hasta ahora… Porque será que pasamos inadvertidos, y sin advertir este tipo de movimientos…? Que harán sin mi… sin vos…? sin nuestras almas tristes y débiles de amor… …allí afuera el viento sigue soplando y yo me quedo con el sensible parpadear de ojos que hace Felipe… Emite su “ño” mágico y tradicional evidenciando el poco sentido que tiene que gire este mundo. Su mundo, al que me subo para detenerlo. Entro de nuevo en la ferocidad de los que juegan con el corazón en la mano, mientras miro a todo mi alrededor encerrado y con ese poquito de sangre que convidar. Siembran el rencor a ca...

NO OLVIDEN I

...Sus grises miradas que vibran en nuestras esperanzas y no se pierden en el viento Fantasmas que danzan el baile infinito de la memoria. En el tiempo retumban sus voces... retumban sus voces... gritos de dolor gritos de inframuros gritos de libertad. Lloren Pero no olviden. Los negaron en presente se comieron su futuro. les robaron la fe la osadía la ilusión... hijos lloren. Pero nunca olviden.

En forma de discurso

Sí, llegará un momento en que la humanidad escéptica, enloquecida por los placeres, blasfema de impotencia, se pondrá tan furiosa que será necesario matarla como a un perro rabioso... Será la poda del árbol humano... una vendimia que sólo ellos, los millonarios, con la ciencia a su servicio, podrán realizar. Los dioses, asqueados de la realidad, perdida toda ilusión en la ciencia como factor de felicidad, rodeados de esclavos tigres, provocarán cataclismos espantosos, distribuirán las pestes fulminantes... Durante algunos decenios el trabajo de los superhombres y de sus servidores se concretará a destruir al hombre de mil formas, hasta agotar el mundo casi... y sólo un resto, un pequeño resto, será aislado en algún islote, sobre el que se asentarán las bases de una nueva sociedad. La mayoría vive mantenida escrupulosamente en la más absoluta ignorancia, circundada de milagros apócrifos, y por lo tanto mucho más interesantes que los milagros históricos, y la minoría será la depositaria ...