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¿Donde... estas?

Hoy me levante triste me pesaban los sueños. No me reconocí en tu mirada te perdiste entre tus miedos. No se, si te extrañaba a vos... a ellos, o a mi... Estaba libremente encerrado en tu atractiva incertidumbre. En tu fastidio. Te veo mirar el Agosto que esta por llegar. nunca estuvo tan lejos. Busco tu luz en las fotos de mis recuerdos, mientras encuentro por donde poder huir. Me escondí de tus fracasos me refugie, en el consuelo, que me proponen los míos.

Laberinto diez siséis: Para ustedes...

La vida otra vez no puso cerca. Con su fuerza, con su repertorio de recuerdos. Con su pureza. Otra vez de viaje por el mejor de los mundos. Vibrante y con pulsion de arrebato final. inspirados por el curso fraternal de una vida llena de magia... Estábamos allí, unidos por la vieja y conocida armonía de tantas noches de desvelos. Paraisos de sierras envolvieron nuestras inquietudes. Entre respiraciones cortadas, vinos de muy buena clase, y polvo mágico del amanecer… seguíamos ahí buceando en el ritual de los recuerdos... Luces y sombras de amor puro. De vividas vividas. Uno ensayaba risas frente al espejo, el otro olía las profundidades y riquezas que le obsequiaba aquel ultimo vino compañero... y yo, contemplaba melancólico, la paz que reinaba sobre aquella velada. Las armas que ahora estaban en el exilio parecían estar presentes. No hubo espacio para el olvido. Fue una comunión de hombres nobles con necesidad de vivir. Vivirse otra vez. Viejos y conocidos amigos de la libertad pura, s...

Laberinto Quince: La noche nómade.

Y como casi siempre ocurre, en junio, junio se esfumó. Y yo, hombre border impaciente, cansado. Y vos mujer inquieta, asustada. Ambos sin saber con tantas huidas; donde esconder las armas del exilio, donde esconder la astucia. Veo por el reflejo que cae con la noche, a una mujer que tal vez, me enseñe a amar. Espero un beso generoso. La media luna y la noche sueñan con sus labios. Abrazaría más lágrimas futuras, antes que la penosa vida no vivida avance. Pero no me detengo, aunque el estomago hierva. Acostumbrado a esconderme en las palabras, quise darte esta carta. Cuando llegue a viejo quiero conservar el sentido de inmunidad de un artista comprometido con su justa causa, porque casi todo en ello es errático, melodramáticamente esperanzador, hasta el propio habito desafortunado de la pena. Casi nadie se aventura, ya nadie sabe del amor. Nadie sabe ya mirar a los ojos. Nadie. Todo es forzado y penoso, la poesía ya no sale de las entrañas. El viento ya no sopla a la vuelta de tu...

Sin la voluntad...

L a decadencia de los valores... El hombre bueno como síntoma de agotamiento. La justicia sin voluntad de poder. Música negra como regenadora del espíritu. Lujuria y neurosis, habita en el fin de los mundos. Desprecio por el individuo. Indiferencia. Al abismo del exilio, y la necesidad del alcohol. Sin percepción de la realidad. ¿quien sabe? El embrutecimiento prematuro. La prudencia de los anarquistas. En la clandestinidad brillan las ideas. Las palabras corrompidas por el silencio. El olvido de olvidarse la sensatez de la memoria. Fúnebres los tambores resuenan. Batallas de lagrimas derramadas, si otro compañero se ha ido. El entendimiento por sobre el poder del saber... No somos nadie, ni hoy, ni mañana.

Memoria

... Como hacer memoria de lo que no pude haber vivido, del que no soy, del que no tuvo todo lo que quiso. Mis juegos tienen que ver con acercarme a ese lejano, a lo inaudito a lo invisible. La revolución es la aventura revolucionaria, es ambición, es invención, puro devenir y no tiene puerto pero quiero encontrarlo. Vivo un entusiasmo por lo distinto. Por lo prohibido. Por lo letal. Por eso vivo en la muerte. Por eso la muerte... Salir de la bahía mas florida, como salir de la madre, para entrar mar adentro donde ya nada es memoria. Ojos chupados por las heridas, y sus corazones sintiendo el sonido del peligro. La pulcritud limpia la vibración de los cuerpos, que ataca como un monstruo frío. Bien frío y que no calma el incendio. Estallo en mil pedazos. Miro tus ojos compañeros y resuelvo el enigma del miedo. Se escuchan pasos tras la pared húmeda; provocan alivio. Que distraigan a los alucinados, con mas alucinógenos. En la miseria la gente se mata. Prefiero el compromiso de la denunci...

23 de mayo...

… y la angustia se desato al final!! Las piernas se aflojaron, estaban pesadas, las largas horas de ansiedad hicieron su trabajo. La vida entera reunida allí, entre tantos. Miles de conocidos, cientos de desconocidos y muchos otros por conocer. La piedad del sufrimiento, fue la mejor compañía. Los rezos de los que nadan creen... estaban allí, en muchas manos. El cielo se vio mirado por miles y miles de miradas, que imploraban, ese no se que… Como respirar, con tanta humedad. Como saltar, si casi no había lugar. El pecho cerrado. Hacia imposible cantar. Cuantos años de angustia, cuantas deshonras. Cuantas tardes para nada. Cuanto anhelo, cuanto vida en tan solo dos colores. Todo pasaba en tan solo noventa-y-pico de minutos… y un poco más. El tiempo fue insoportable, no pasaba nunca; las manos ya no tenían que transpirar. La boca seca, la garganta bien anudada. Pensaba, con los dedos bien entrelazadas, imposible que se nos escape esta vez… viví toda aquella insopo...

23 de mayo...

… y la angustia se desato al final... Las piernas se aflojaron, estaban pesadas, las largas horas de ansiedad hicieron su trabajo. La vida entera reunida allí, entre tantos. Miles de conocidos, cientos de desconocidos y muchos otros por conocer. La piedad del sufrimiento, fue la mejor compañía. Los rezos de los que nadan creen... estaban allí, en muchas manos. El cielo se vio mirado por miles y miles de miradas, que imploraban, ese no se que… Como respirar, con tanta humedad. Como saltar, si casi no había lugar. El pecho cerrado. Hacia imposible cantar. Cuantos años de angustia, cuantas deshonras. Cuantas tardes para nada. Cuanto anhelo, cuanto vida en tan solo dos colores. Todo pasaba en tan solo noventa-y-pico de minutos… y un poco más. El paso del tiempo fue insoportable, no pasaba nunca; las manos ya no tenían que transpirar. La boca seca, la garganta bien anudada. Pensaba, con los dedos bien entrelazadas, imposible que se nos escape esta vez… viví toda aque...