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La puerta

Qué te sacuda el profundo deseo de vivir. Sin contemplación. Con convicción y mucho ruido. Sobrevive a tu antojo y nunca te detengas. El poder de liberarte, de revelarte ante el mundo. Está. Está ahí.  Sólo mírate hacia adentro. Bien adentro.  Quizás duela. Vibra tu llama invisible de la noche. Todas las aventuras brillan en tu rostro. El grito asoma entre las lágrimas ciegas. Todo será digno de ser amado. Las distancias son caminos. Anda... desnuda con tu mirada. Mientras te devuelvo todos mis desvelos. Siempre el mismo ademan de mis palabras rotas. Siempre hay amor. La misma confesión. Siempre. Si te animas la puerta se abre hacia la ultima noche... Si te animas la puerta se abre hacia vos mismo...

Laberinto treinta: Inténtalo. Siempre.

Existen varias manifestaciones de la pena. Cuando hay dolencias, pérdidas, falta de contención, caricias y sonrisas. Cuando hay falta de amor. Pero la pena aqueja de manera feroz cuando hay amor y no se intenta. No se intenta por miedo a ser feliz.  Esa pena domina. Insulta y paraliza y el fracaso es el  único  camino posible.  El amor no debe ser pena. Debe ser amor. Y para qué sea, se debe intentar. Siempre.  Debe ser una hermosa equivocación. La pena sanará indefectiblemente solo cuando se haya intentado verdaderamente, sin importar el resultado.  Y en ese mismo instante es, donde se producirá la revelación necesaria para poder seguir. Intentar, es construir. A pesar del dolor. Crecer también es dolor. A pesar de intentar. Intentarlo con el alma. Intentarlo ante el olvido. Intentarlo todo. Aunque todo esfuerzo no se vea. Aunque quemen los ojos de tanto llorar. Aunque la soledad vibre en cada lagrim...

Arquitectura de los sentimientos...

Cuando pasen los años, cuando pasen... te darás cuenta de todo lo que te amé las mañanas sin sombras que te pinté. Cierto es que me detuve. Sin poder salir del ruido.  Sin poder mirar al espejo que me miró por ultima vez. Mientras las deshoras se fueron al desván de los sueños perdidos. Estas palabras suspiran, en mi piel, en mis venas,  mis descuidos y mi presente.             Mi herida. Intacta. Afirmo  sin dudarlo y con el pulso de mi corazón agitado, comprender qué la suerte tan frágil de vivir, esta ahí  en nuestros imperfectos caminos. Y qué tu mirada y la mía, se cruzarán indefectiblemente en el deseo impertinente de besarse por ultima vez   y quizás,          para siempre,                      en la infinita soledad de los tiempos...

Existen...

Existe el silencio, los limites, las conquistas, los espacios el amor, la rebeldía y el desatino las vísceras y los suspiros, existe quien te abraza dormido cuanto hace mucho frío. Existe el dolor, la distancia, las fronteras Existen las banderas las despedidas y el después... el olvido y la memoria... los regresos y las huidas los locos y los parias,  las mentiras y las mañas... existen esas infinitas ganas de vos...                                    siempre... Existen, las palabras, los eclipses y los finales. los cielos inmensos, tus miradas y mis desvelos.. los ángeles, la eternidad y los cuentos... las teorías, las formas, los puertos... el sexo, el rock y las drogas... Existen las sombras que cierran las puertas los deseos, los errores, los cantores. los santos, los príncip...

Llorar, no olvidar...

Llorar confiado sin fé, sin  vergüenza, llorar los recuerdos abrir la boca,  llorar bien fuerte con entusiasmo, con furia y rebeldía, escupir el dolor del bajo vientre escupir el ayer bien lejos llorarlo hoy, recordando todo así no entra NUNCA MAS. Llorar soñando en nosotros dos, llorar por los parecidos los aparecidos y los desaparecidos. Siempre. Presentes. Llorar aquellos tiempos de espanto. Hoy sus huellas son camino ya no nacen del olvido. Son venas rotas, que el viento no borra, se hacen torbellino, en mi pecho hinchado. Hijos lloren pero nunca olviden. Llorar porque no estamos muertos un rato antes de partir...

Como Cien años...

Nos estábamos preparando. Como lo hacíamos cada vez que había partido. El ritual de siempre, no se olvida nunca. Sabíamos que era cuestión de tiempo el grito del viejo que estaba al caer…  “dale que en un rato arrancamos..”   y ese grito era el que deseábamos escuchar desde que terminaba la semana. Claro que en la semana nos íbamos preparando porque papá nos fogoneaba con las formaciones, las posiciones de cada equipo en la tabla, las urgencias y necesidades de cada uno de ellos. Cuestiones que me dificultaban recordar, pero lo seguíamos con entusiasmo.  Sobre todo teniendo en cuenta que mi hermano y yo tenemos 7 y 5 años respectivamente. Lo maravilloso del caso es que el viejo nos habla con tanta pasión, paciencia y compromiso como si fuéramos jugadores de primera, periodista deportivos o analistas de algún programa de fútbol. Este partido era especial, muy especial, en realidad no era un partido sino una fiesta  “inolvidable”  decí...

Ayer fueron todo lo que ya sucedió

Se buscaron,  se tuvieron,  pero ya no se encontraron                                 como ayer...  Debieron irse bien pero bien lejos. Para poder olvidar.  Sin dudas,               se quedaron bien cerca. De corazones fuertes. De miradas nobles. Se saben en cada beso. Nostalgias del presente. Sonrisas cómplices de amor, lloran en silencio. La vida se fuga en ese intento de transcurrir... El amor, hoy los tiene distantes, en partes desiguales.  Tienen el secreto como un estallido por dentro. Ayer fueron todo lo que ya sucedió.  Mañana, estaría por verse. Sin embargo,  el destino todo incierto,  les tiene guardado                  un lugar de...